La política exterior de España en los últimos 50 años (I): el franquismo
Miércoles, 13 Febrero , 2008
Este post era en orígen un comentario a otro post de un blog llamado Cosas de la Diplomacia sobre la política exterior del franquismo, pero de repente creció y creció y se ha convertido en el primer post de mi nuevo blog…
Castiella, Ministro de Franco, afirmaba que España era Puente con Hispanoamérica, Puerta de Europa y Antesala de los países árabes… Ahora mismo no podría de citarte de memoria la cita al 100%, pero de todas formas eran éstas las prioridades de la política exterior del franquismo. Política exterior que, como tan bien sabes, pasó por diversas fases a lo largo de los años. No es lo mismo la postura de no beligerancia, propuesta por Serrano Súñer (falangista) que la apertura y normalización del régimen (cambio de ministro y de talante incluido) tras los acuerdos con EEUU y el ingreso en NNUU (1955 y 1953) y el Concordato con la Santa Sede. Luego vendrían las aspiraciones europeístas negadas una vez y contestadas con un mero acuse de recibo la segunda.
La búsqueda de las “políticas de sustitución” como tú bien llamas gracias a la “amistad tradicional con los países árabes” entre otras cosas nos dotaría de una proyección envidiable en la región que dura hasta nuestros días. De hecho, la sede de la OLP en Madrid tuvo (y sigue teniendo) status quasi-diplomático, asimilado políticamente a una embajada; lo cual se tradujo además en que no fue hasta 1986 y la exigencia holandesa ante nuestra entrada en las CCEE cuando nuestro país finalmente reconoce a Israel. A mi humilde entender, la vertiente árabe fue un acierto en la política exterior de aquella época y un valioso legado que España ha sabido mantener y “europeizar” como se reflejó en la Conferencia de Barcelona en 1995.
Tanto con Castiella como con López Bravo se intentaron normalizar (y maximizar) las relaciones exteriores españolas, lográndose acuerdos con el entonces bloque comunista y manteniendo nuestro rol privilegiado en Iberoamérica, obviamente dentro de nuestras posibilidades y contando siempre con nuestra condición de paria en la Europa democrática junto a Portugal y, brevemente, la Grecia de los Coroneles. Con todo, más que tener un papel en el mundo, nos podíamos contentar con las migajas de la lucha de bloques y el poco más gracias a nuestro pasado histórico. Quizá la mejor muestra de ello sea la foto final de la firma del Acta Final de Helsinki en 1975, donde López Rodó aparece en las últimas filas mientras que en las primeras están los países que verdaderamente contaban: EEUU, URSS, Reino Unido, Francia, etc.
El final de régimen en política exterior fue igual que su comienzo, aislado internacionalmente, esta vez gracias al Proceso de Burgos. Pero una vez que la Democracia se asentó… bueno, eso ya es otra historia y otro post, ¿no Paco?
Simplemente he querido completar un poco tu entrada y darle un poco más de profundidad ya que, efectivamente, el tema da para un seminario de un semestre en una universidad de la Ivy League…